Aún no había dado más que sus dos o tres primeros pasos como jugador de River que Adam Bareiro ya empezó a sentir la marca a presión de los hinchas millonarios antes de firmar su contrato y de ser presentado oficialmente por el club a través de las redes este jueves por la noche.
Al paraguayo ni siquiera le dieron un segundo de respiro para que disfrutara del final de una larguísima novela. Una historia de intriga y suspenso que incluyó casi dos meses de negociaciones, un par de propuestas aceptadas y luego descartadas por San Lorenzo, muchas marchas y contramarchas y todo tipo de especulaciones.
Al contrario, en el momento en el que podía respirar aliviado porque había conseguido lo que pretendía, ponerse la camiseta de River para intentar levantar la tan ansiada Copa, el centrodelantero que llega al plantel de Martín Demichelis para competir con Miguel Ángel Borja sintió en carne propia el deseo/obsesión que tienen los fanáticos riverplatenses para el semestre que comienza oficialmente en poco más de una semana.
Luego que a última hora del miércoles y tras la intervención colateral del presidente de la AFA para que se destrabara la situación, los dirigentes de River y San Lorenzo llegaron a un acuerdo y Adam no se sumó a los entrenamientos del Ciclón en Punta del Este sino que redireccionó su rumbo hacia la clínica Rossi de Belgrano para acelerar su incorporación a su nuevo club.





