Las tratativas entre River y Sevilla se aceleraron en las primeras horas del domingo, cuando se terminaron de pulir los últimos flecos del acuerdo de palabra por el fichaje del lateral izquierdo de la Selección a cambio de una cifra que rondaría los € 5.000.000 entre los montos fijos y variables. 

Un trato que habilitó al neuquino de 32 años a sacar pasajes para volar a Buenos Aires en las próximas horas, hacerse la revisión y firmar su contrato con River hasta diciembre de 2027.

River y Sevilla terminaron cerrando una negociación ganar-ganar. Porque los andalcues lograron terminar de equilibrar su presupuesto y de amortizar la inversión de € 11,2 millones que hicieron por el ex Ferro en 2020, al que le quedaba un año de contrato –y quien en el invierno europeo había mostrado su malestar luego de que los sevillanos no aceptaran su traspaso al Aston Villa de la Premier.

Mientras tanto, Gallardo elevó la vara en una posición en la que Enzo Díaz viene mostrando altibajos (contra Talleres en Córdoba fue el punto más bajo del fondo) y en donde Milton Casco ya no está para desequilibrar como antaño y quedó demostrado ante Gimnasia (además en esa línea está Franco Carboni, claramente relegado en la consideración de MG). ¿Y el Huevo? Tentado por el proyecto del Muñeco -y quizás con los avales que le presentó telefónicamente su amigo Germán Pezzella, quien ya había prometido volver y “arrastrar a alguno” en 2023- Acuña regresará al fútbol nacional con la tentación de competir en la Libertadores -en caso de avanzar a cuartos, será inscripto- pero también con un anzuelo invaluable: el Mundial de Clubes del año que viene.

El lateral izquierdo nativo de Zapala llega luego de haber disputado 17 partidos en lo que va de 2024, tres de ellos con la Selección: el amistoso contra Ecuador previo a la Copa América; ante Canadá y Chile en el torneo Conmebol que ganó la Argentina. Si no logró tener mayor continuidad, Acuña, fue por algunos inconvenientes musculares que -señalan- el Huevo ya logró superar.

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