Su paso por el Millonario fue breve y sin mayor repercusión, al punto de quedar en el olvido para muchos hinchas. Sin embargo, su historia dio un giro inesperado cuando llegó al fútbol brasileño. Allí, no solo logró consolidarse como titular, sino que también se transformó en uno de los jugadores más queridos por los fanáticos de un club grande del país. 

A lo largo de los años, muchos futbolistas han pasado por River Plate sin dejar una marca significativa. Algunos de ellos quedaron relegados al anonimato en distintas ligas del mundo, mientras que otros lograron reencauzar su carrera y alcanzar el éxito en nuevos destinos. Ese es el caso de Alexander Barboza, quien tras vestir las camisetas de River, Defensa y Justicia, Independiente y Libertad, encontró su lugar en Botafogo, donde se convirtió en referente. Su llegada al fútbol brasileño en 2024 coincidió con un año histórico para el club, que obtuvo dos títulos, incluida su primera Copa Libertadores.

Barboza se ganó rápidamente el cariño de la hinchada de Botafogo, al punto de ser incluido en una serie de banderas que homenajean a los ídolos de la institución. La iniciativa, impulsada por el movimiento «Ninguém Ama Como a Gente», sorprendió a los hinchas argentinos, especialmente a los de River, que recuerdan su paso por el club sin demasiado brillo. Sin embargo, desde su arribo procedente de Libertad, el defensor se afianzó como pieza clave del equipo, conquistando tanto el Brasileirao como la Libertadores, lo que consolidó su figura entre los grandes nombres del Fogao.

En menos de un año, Barboza disputó 67 partidos con la camiseta de Botafogo, y su rendimiento sólido en defensa fue clave en los logros del equipo. Esas actuaciones le bastaron para ganarse la ovación de los fanáticos, quienes valoraron su entrega y nivel competitivo. A pesar de haber tenido un paso desapercibido por el Monumental, hoy Alexander Barboza es reconocido como uno de los nuevos ídolos de un gigante brasileño.

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