Rodolfo D’Onofrio expresó públicamente su orgullo al señalar que un joven surgido de las entrañas del club, como Stefano Di Carlo, sea candidato a la presidencia de River Plate en las elecciones de este año. Para el expresidente, que lo respalde tiene un valor simbólico fuerte: significa que un dirigente que se formó en el seno de la institución ahora busca dar el paso más importante de su carrera política. Su declaración refuerza la idea de que River puede nutrirse de su propia cantera también en el ámbito dirigencial.
Este apoyo no es menor, ya que D’Onofrio sigue siendo una de las figuras de mayor peso político dentro de la vida institucional del club. Su gestión marcó una era de éxito deportivo y solidez institucional, por lo que sus palabras funcionan como un aval para Di Carlo frente a los socios. El mensaje apunta a transmitir confianza y continuidad en un modelo que ha llevado a River a destacarse en el plano local e internacional.
Al destacar el perfil joven de Di Carlo, D’Onofrio también pone en agenda el tema del recambio generacional en la dirigencia. Su respaldo busca instalar la idea de que River está preparado para confiar en nuevas generaciones que crecieron bajo la impronta de proyectos exitosos y que, al mismo tiempo, tienen la capacidad de modernizar la gestión. Esto le da al candidato una narrativa de frescura, renovación y pertenencia.
En definitiva, la declaración de D’Onofrio se lee como un gesto de apoyo estratégico en plena campaña electoral. Más allá de la figura de Di Carlo, transmite la visión de que River debe seguir construyendo su futuro con dirigentes que conozcan el club desde adentro y que estén comprometidos con su identidad. De este modo, el expresidente no solo respalda un nombre, sino un modelo de conducción que busca perdurar más allá de los cambios de mandato.





