“Stefano nació y se crió en River, el patio del club siempre fue su casa”, es una frase que resume a la perfección la historia personal y el vínculo profundo que une a Stefano Di Carlo con el Club Atlético River Plate. Desde su infancia, caminó los pasillos del Monumental, vivió los valores de la institución y absorbió la cultura riverplatense como parte de su vida cotidiana. No fue un espectador externo, sino alguien que creció en contacto directo con cada rincón del club.

Ese sentido de pertenencia se reflejó en su recorrido como dirigente, donde siempre demostró un compromiso activo con las distintas áreas del club, especialmente en los sectores juveniles, el deporte amateur y el desarrollo institucional. Su formación y su participación constante lo convirtieron en una figura respetada dentro del ámbito dirigencial, con una visión moderna pero profundamente arraigada en la identidad riverplatense.

La frase también tiene un peso emocional, porque expresa que su vínculo con River no es solamente profesional o político, sino íntimo. Muchos lo vieron crecer en las tribunas, en los entrenamientos, en las actividades sociales. Esa cercanía con la gente y con la vida del club lo distingue dentro de una generación de nuevos dirigentes que no llegaron desde afuera, sino que emergieron desde el corazón mismo de la institución.

Por todo esto, no sorprende que figuras como Rodolfo D’Onofrio hayan salido a elogiarlo públicamente, destacando su conocimiento del club y su sentido de pertenencia. En tiempos donde River busca proyectarse hacia el futuro sin perder su esencia, perfiles como el de Stefano Di Carlo representan una continuidad con raíces sólidas y una visión enfocada en seguir haciendo grande al club desde adentro.

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