El técnico atraviesa una etapa crítica tras la eliminación en la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia y la racha negativa de seis derrotas en siete partidos, que pone en tensión al club y al plantel.

River Plate se encuentra en una encrucijada tras una serie de resultados adversos que han dejado al equipo al borde de la crisis. La reciente eliminación de la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia, un equipo de la Primera Nacional, marcó un golpe duro para la institución. Esta derrota se suma a una racha de seis derrotas en los últimos siete partidos, una de las peores en la era de Marcelo Gallardo al frente del equipo.

La situación ha generado un clima de incertidumbre y preocupación tanto en los jugadores como en los hinchas. En la conferencia posterior al partido, Gallardo mostró su desazón y asumió la responsabilidad por la situación del equipo. Sin embargo, también dejó entrever que es consciente de la necesidad de encontrar soluciones rápidas para revertir el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

El desafío para Gallardo es doble: por un lado, debe recuperar la confianza del plantel y, por otro, encontrar el equilibrio táctico y emocional que permita a River volver a la senda del triunfo. Con partidos decisivos por delante, el tiempo apremia y la presión aumenta. El técnico sabe que su capacidad para superar esta adversidad será clave para definir su futuro en el club y el de River en lo que resta de la temporada.

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