El árbitro analizó la acción en la que River reclamó infracción de Milton Giménez sobre Paulo Díaz y sostuvo que no hubo motivo para revisar la jugada con el VAR.
Después del Superclásico en La Bombonera, Nicolás Ramírez explicó los fundamentos detrás de su decisión más discutida: no cobrar falta en la jugada que terminó en el primer gol de Boca. Según el árbitro, el contacto entre los jugadores fue parte del forcejeo habitual y no alcanzó el nivel de infracción.
Desde la cabina del VAR se respaldó su interpretación, al no detectarse empujones claros ni un uso excesivo de la fuerza. De esa manera, la acción continuó y Exequiel Zeballos convirtió para abrir el marcador.
La explicación no conformó a los futbolistas ni al cuerpo técnico de River, que entendieron que existió una falta previa. La decisión de Ramírez volvió a poner en discusión el uso del VAR en los clásicos y los criterios de intervención en jugadas decisivas.





