La derrota del Millonario en el clásico aceleró un gesto poco habitual de su técnico: no hablar tras el partido pondría foco en otra gestión interna.
River Plate sufrió un duro golpe al caer 2-0 ante Boca Juniors en La Bombonera, en un clásico correspondiente a la fecha 15 del Torneo Clausura. Apenas finalizado el encuentro, Marcelo Gallardo optó por no atender a la prensa, una decisión que fue interpretada como señal de alerta en Núñez.
El contexto deportivo no es el ideal: el equipo acumula múltiples tropiezos, ya fue eliminado de competiciones internacionales y vive un presente complicado en la tabla anual de clasificación. La decisión del entrenador podría entenderse como una maniobra para focalizar internamente sin distracciones externas.
Ahora, el foco estará en las próximas decisiones del cuerpo técnico: cambios tácticos, revisión del plantel y posibles novedades en la gestión dirigencial. La postura de Gallardo refuerza la percepción de que el club atraviesa un momento de refundación más allá del resultado inmediato.





