El entrenador decidió frenar la actividad, liberar al plantel por unos días y avanzar con una depuración que marcará el inicio del ciclo 2026.

La derrota frente a Racing aceleró decisiones que ya se venían evaluando. Gallardo optó por darle un descanso al plantel, pero también por abrir una etapa de análisis profundo sobre el futuro inmediato del equipo.

River ya sabe que seis jugadores no seguirán. Entre los apuntados figuran futbolistas con poco rodaje y otros cuyo contrato vence a fin de año, lo que facilita la salida y permite comenzar a liberar espacio salarial para las incorporaciones que llegarán.

El mensaje del entrenador fue claro: nadie será imprescindible en la reconstrucción del equipo. Su idea es apostar por un plantel más equilibrado, con competencia interna real y con un perfil más adecuado a la idea futbolística que pretende consolidar en 2026.

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